Cuento: Lula y Hada Reflejo-4
Lula y Hada Reflejo-4 Un cuento de Carmen Rosa Todos dieron un respiro y esperaron un poco más hasta estar seguros. Ahora, debían tener mucho cuidado. Decidieron pasar allí la noche. Pondrían vigilancia por turnos. Comieron algo de sus mochilas y se quedaron un largo rato en silencio. Era conveniente no llamar la atención. Iona, propuso repetir la experiencia del día anterior para saber algo más de los pequeños. Todos asintieron, se colocaron en círculo, en un lugar muy seguro del interior de la cueva y comenzaron a mirar la luz del corazón. De nuevo, comenzó a brillar en cada uno de ellos, una luz que se fue agrandando poco a poco. Luego todos los rayos se unificaron en el centro y apareció, de nuevo, un sol radiante. Al poco, la esfera se fue despejando y mostró otra imagen: los pájaros negros cogían a los niños duende y los trasladaban a otro lugar. Esta vez fue Iona, la duende más anciana del grupo, la que reconoció el nuevo escondite. -Sé donde están. -dij...